Enlace Digital Año 12, Reynosa, Tamaulipas, Mx
Dirección General: Juan Manuel Villarreal Herrera
Tamaulipas, México
Enlace Digital

Tampico

COINCIDENCIAS

COINCIDENCIAS | Ni ambulancias ni vergüenza

Fecha de Publicación: Marzo , 13 ,2026 | Tags: COINCIDENCIAS,,

Por Omar Reyes

Ni ambulancias ni vergüenza

 

En Victoria no cerró sólo una institución, se cerró una puerta de auxilio para la gente que no puede darse el lujo de esperar, ni de pagar por su salud.

Hay cierres que se anuncian como si fueran un trámite administrativo, una pausa operativa, una contingencia temporal. Pero hay otros que, aunque se quieran disfrazar de problema financiero, en realidad exhiben abandono, desorden y una indignante falta de sentido de urgencia.

Eso representa el “cierre temporal” de la Cruz Roja en Ciudad Victoria.

La suspensión de servicios médicos y de ambulancias por la crisis financiera que padece la institución en la capital, ya alcanzó la nómina, el combustible, mantenimiento y los insumos básicos.

Pero no pasó de un día a otro, ya se había documentado que la delegación arrastraba problemas previos y que la sede nacional detectó irregularidades financieras en auditorías sobre los ejercicios 2024 y 2025.

La discusión de fondo no debería quedarse en la contabilidad, porque cuando la Cruz Roja deja de operar en una capital como Victoria, el problema no es sólo de números, el problema es de minutos.

Sí, de los minutos que tarda una ambulancia en llegar a un accidente, de los minutos que separan un infarto atendido de una tragedia, de los minutos que una familia pierde mientras busca quién la auxilie, a quién llamar, quién traslada a un herido, quién atiende a un adulto mayor, quién llega por un niño convulsionando o quién levanta a un motociclista tirado en el pavimento.

La gente que usa, necesita o termina dependiendo de la Cruz Roja no es la que tiene chofer, seguro médico, un médico de cabecera o acceso a un hospital privado.

La mayor tragedia de este cierre hace que, como casi siempre, los más afectados sean los que viven al día, quienes frente a una emergencia no pueden resolver con un tarjetazo, una influencia o una llamada al compadre. Ahí es donde ese cierre institucional ya se vuelve profundamente social, y por eso la lectura política es inevitable.

Resulta incomprensible que un estado gobernado por un médico, y con una primera dama también médica, haya permitido que el deterioro escalara hasta este punto sin una salida visible a tiempo.

No se trata de discutir si el gobierno debe absorber por completo a una institución de asistencia privada, se trata de algo elemental, el entender la dimensión humana, sanitaria y política de dejar a la capital sin una de sus respuestas más inmediatas en materia de auxilio.

Porque si alguien con formación médica no comprende la importancia del primer contacto, de la atención prehospitalaria, del traslado oportuno, del soporte básico que puede marcar la diferencia entre vivir y morir, entonces el problema no es presupuestal, es de sensibilidad, de prioridades, o peor aún, de esa costumbre tan gubernamental de reaccionar sólo cuando la crisis ya estalló y ya dio titular.

Y que no se hagan los sorprendidos, aquí la crisis venía avisando desde hace meses.

Desde principios de marzo se reportaban inconsistencias administrativas y un escenario económico asfixiante. En 2025 se documentaron carencias graves en otras bases de Tamaulipas, incluida la operación con pocas ambulancias, es decir, no fue un rayo en el cielo despejado, fue resultado de un olvido crónico.

Por eso irrita tanto, por no decirlo peor, la pasividad oficial, porque una cosa es no tener una solución estructural inmediata y otra muy distinta no mostrar reflejos, no tender puentes, no convocar a empresarios, no articular una salida y no asumir que dejar sin el servicio a Victoria es una señal gravísima de descomposición institucional.

Y también irrita, por no decirlo peor, la normalización, esa vieja tentación del poder de convertir una tragedia pública en un problema administrativo.

Sí, como si cerrar ambulancias fuera equivalente a cerrar una ventanilla, como si la ciudad pudiera seguir igual sin ambulancias, como si la ausencia de auxilio no se sintiera hasta que alguien, literalmente, ya no alcance a llegar.

Eso es lo que realmente está en juego, no la imagen de una institución, sino la indefensión de la vida de la gente.

Victoria no sólo perdió un servicio, ahora también perdió su capacidad de reacción, perdió tiempo vital, perdió margen de protección para los más vulnerables, y en un estado donde la precariedad en materia de salud suele recaer sobre los mismos de siempre, eso debería encender todas las alarmas. Pero parece que ni eso le importó al gobierno más “humanista” de Tamaulipas.

La tragedia de Victoria no es sólo que cierre la Cruz Roja, es que pareciera que a nadie en el poder le urgía evitarlo, ni a esos que hicieron el juramento hipocrático, que hipocresía.

QUE CURIOSO

Quién será el obtuso, por no decirlo peor, en el gobierno de Tamaulipas que se le ocurrió complicar más los procesos para el pago de los impuestos fiscales, ahora casi casi se debe llevar una carta notariada para realizar cualquier trámite. Ni en eso le pueden ayudar al Gober.

¿Usted qué opina?

En Relación