Reynosa
Por José Ángel Solorio Martínez
La deuda cero de Nuevo Laredo
El ayuntamiento de Nuevo Laredo, Tamaulipas, dejó en cero sus deudas y rompió varios mitos de la administración pública municipal. Primero: que los municipios sólo crecen con crédito: endeudándose; segundo: el poder municipal, nunca será autosuficiente, por lo cual, siempre dependerá de los recursos de los poderes del estado y la federación; tercero: el presupuesto asignado, es insuficiente aún y cuando uno de los indicadores que se utilizan en su autorización es su demografía; cuarto: la racionalidad en el gasto no es primordial para el desarrollo municipal; y cinco: la austeridad republicana, es una farsa; en los gobiernos municipales sirven para maldita la cosa.
Toda esa narrativa construida por los gobernantes tradicionales del PRIAN, sirvió por décadas para rasurar los dineros del pueblo y hacer una nueva camada de ricos en cada gobierno local.
El nuevo municipio que plantea la IV T y su Segundo Piso, desde los tiempos de AMLO, es toda una revolución, en las formas de gobierno: crecer sin empréstitos, no privatizar los recursos de los ciudadanos, escrupuloso manejo del presupuesto y salarios a la burocracia justos, pero sin excesos.
Y no es satanizar el crédito para invertir en desarrollo. El caso es que las autoridades municipales, lejos de utilizar esos fondos -que aparte eran otorgados con monstruosos intereses- para el lucro personal.
Sí: mucha de esos créditos hay que buscarlos en el exagerado patrimonio de los expresidentes municipales.
Por cierto…
… ¿dónde está la UIF?
El resultado: gigantescas deudas, heredadas a sus antecesores que el agio de los bancos convertía en materialmente impagables para los ayuntamientos.
Decenas de alcaldías están hasta el chongo, por la irresponsabilidad de los exalcaldes. No sólo deben a las instituciones bancarias; también adeudan, por los adelantos del presupuesto que les autoriza el gobierno del estado.
Por eso no es de extrañar que la mayoría de las ciudades tamaulipecas, parezcan zonas de guerra: calles devastadas, sin agua y drenaje, sin alumbrado, sin servicio de limpieza y sin esperanza.
Cuando AMLO decía que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre, estaba diciendo una grande verdad: es totalmente absurdo, grotesco, que un gobierno que se llame progresista dilapide presupuesto mientras las mayorías viven y sienten, cotidianamente, la indigencia y la necesidad más elemental insatisfecha.
Sin duda; una medalla más para Carmen Lilia Cantú Rosas.
Ratifica su presencia, en la lista de las finalistas de la contienda por el 2028 tamaulipeco.