Reynosa
Por Edy Pintor
Postdata: No vengan al Mundial…
Hay que vivir en una realidad paralela, inexistente, o no haber leído una sola noticia en años para gastar 1,500 dólares en un boleto de entrada y entre 5,000 y 10,000 dólares en un viaje al Mundial de México sin preguntarse primero qué país van a visitar.
Desde los países nórdicos, desde Escandinavia o desde cualquier rincón de Europa donde las instituciones funcionan con relativa normalidad, México puede parecer una fiesta interminable. En los anuncios aparece el mariachi, la playa, la gastronomía y el fútbol. Lo que no aparece en los folletos son los socavones, la infraestructura que falla, los accidentes que nunca debieron ocurrir y la sensación permanente de que cualquier cosa puede salir mal en cualquier momento.
Apenas en estos días, parte de la techumbre de un puente peatonal del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se desplomó sobre la vialidad. Poco después, en la misma terminal aérea, una máquina de construcción terminó dentro de un socavón abierto durante trabajos de reparación. Si eso ocurre en la principal puerta de entrada del país, precisamente cuando México se prepara para recibir visitantes de todo el mundo, ¿qué mensaje se supone que se está enviando?
El sistema de gobierno de Morena, se funda en negaciones a todos sus garrafales errores y burlas mañaneras de quien porta la máxima envestidura del país, lo cual es un verdadero sacrilegio.
Mientras el mundo se prepara para celebrar el fútbol, México parece incapaz de resolver problemas mucho más básicos. Las manifestaciones se multiplican. Los enfrentamientos entre grupos de presión y autoridades son cada vez más frecuentes. Las barreras metálicas rodean edificios públicos que deberían simbolizar confianza, no miedo. La imagen es la de un país donde el gobierno parece más preocupado por contener el descontento que por resolver las causas que lo provocan.
Los turistas llegan pensando en goles y estadios. Pero la realidad puede incluir robos, extorsiones, levantones, secuestros, mucha violencia y una incertidumbre que para millones de mexicanos ya es parte de la rutina diaria. La diferencia es que quien vive aquí aprende a navegar ese entorno. El visitante no.
Los organizadores prometen una fiesta mundial. Tal vez lo sea dentro de los estadios. Pero fuera de ellos existe otro México: uno que no aparece en las campañas promocionales y que muchos funcionarios preferirían mantener fuera de cuadro.
Quizá el problema no sea el precio del boleto.
Quizá el verdadero lujo sea asumir que nada malo puede ocurrir en un país donde se desploma parte de un puente peatonal en el aeropuerto internacional y donde una máquina de construcción desaparece en un socavón a las puertas del evento más importante del planeta.
Postdata: si su prioridad es la seguridad y la certidumbre, infórmese muy bien antes de venir. El fútbol dura noventa minutos. Las consecuencias de una mala decisión pueden durar mucho más.
Mi nombre es Pintor, Edy Pintor y esto es, EDYTORIALES…