Reynosa
Por Oscar Díaz Salazar
Tania: game over
En las últimas semanas le ha llovido sobre mojado, y además granizado, a la mera mera licenciada de Tamaulipas, siendo varias las versiones que circulan para explicar las razones por las que ha dejado de brillar la estrella de la magistrada.
Que se culpe al magistrado consorte de ser responsable de una negociación fallida con un empresario al que se le rescindió un contrato, saca a relucir muchos asegunes… destaco dos: la chamba de subsecretario del licenciado consorte y primer damo del poder judicial, prueban que también la súper licenciada incurrió en la práctica del nepotismo. Que la licenciada esté perdiendo asuntos y litigios que afectan directamente a la familia del Señor, ya se volvió tan frecuente, que parecen derrotas calculadas.
Corre también la versión de que la licenciada dejó hebras sueltas en un asunto legal de muy alto impacto, relacionado con la custodia de unos niños, que al separarse legalmente los padres, quedaron al cuidado de sus abuelos.
Pecado mayúsculo es la maniobra que no se limitó a intentar blindarse ante la posible caída del Ejecutivo, llegando al atrevimiento de pretender salir gananciosa de la desgracia de quien le obsequió la chamba que hoy tiene.
La mera mera mera licenciada no se esperó a la expedición del acta de defunción (política) para poder exclamar “murió el Rey, viva el Rey”, y tuvo el atrevimiento de ofrecer sus servicios para cubrir la vacante, desde luego siempre pensando que la idea es trabajar por Tamaulipas.
Para que veas que la licenciada las puede, ahí permanece en su cargo el licenciado Beas, a pesar de que se requiere su “sacrificio”, para que la acusación de una extorsión a un empresario proveedor de despensas, no llegue al más alto nivel, que es el más cercano al galeno.
El signo visible del distanciamiento de la Campeona de la lealtad del poder perjudicial, con su homólogo del Ejecutivo, es que ya no la convocan a la ceremonia de honores a la bandera.
Las apuestas en este momento están al cincuenta y cincuenta, respecto a la poco probable recomposición de las relaciones entre la titular del poder perjudicial y el gobernador.