Reynosa
Por Oscar Díaz Salazar
Las definiciones de AVA
Cuando se modificaron las fechas de las elecciones en nuestro Estado, atendiendo instrucciones del centro, emitidas para “compactar” las elecciones y evitar conflictos, se propició la autonomía política de los municipios respecto al gobierno estatal, aún cuando las autoridades de esos dos niveles de gobierno fueran del mismo partido.
Para abundar en esta idea, les pongo el ejemplo de los presidentes municipales que ya llevaban un tiempo en el cargo cuando fue la elección en la que el doctor Américo Villarreal se convirtió en gobernador de Tamaulipas.
Ni Mario López de Matamoros, ni Carlos Peña de Reynosa, ni Carmen Lilia Cantú Rosas de Nuevo Laredo, ni Eduardo Gattas de Victoria le debían la chamba a Américo Villarreal, y más bien ellos pueden presumir de haber contribuido a que el gobernador obtuviera el triunfo en las urnas. Este detalle no es menor, y es muy posible que ese desfase temporal definiera la relación entre los alcaldes y el gobernador, que no es muy buena, y eso es evidente.
El tema merece la reflexión, como un asunto interesante para los comentaristas que pretenden explicar las razones de las malas relaciones que existen entre las autoridades que hoy comento, pero también amerita el estudio del gobernador y su círculo cercano, que pudieran entender y establecer criterios a la hora de definir - recomendar o vetar- a los aspirantes a los cargos de elección popular que se disputarán el próximo año.
Si el gobernador impulsa candidatos “naturales”, si apoya las propuestas de los grupos de poder locales, si le da oportunidad a los mismos de siempre reciclados y envueltos en camiseta guinda, si les da juego a los que tienen luz propia o prestada por caciques regionales, es obvio que obtendrá los mismos resultados, es decir que tendrá que interactuar con presidentes municipales que no son suyos, que no le deben gratitud, que no serán leales y que no abonarán a su gobierno, su imagen, su proyecto… ni su libertad, buena fama o tranquilidad.
Cuando ya transcurrieron cuatro años de gobierno, Américo Villarreal ya cuenta con opciones en los municipios, por lo menos en los más grandes. Ya hay un par o una tercia de personajes que crecieron política y profesionalmente con el impulso del doctor. El reto para el mandatario estatal es colocar al mayor número de candidatos que sean afines, que armonicen con su gobierno y su estilo personal, y que le permitan crear una nueva clase política que no cargue con el estigma del guachicol y de los negocios turbios