Ciudad Victoria
Por Carlos López Arriaga
Reynosa: willful blindness
Cd. Victoria, Tam. Las izquierdas se quejaban en los años de SALINAS y ZEDILLO por la privatización parcial de la industria petrolera. Ya para entonces se decía que la sociedad de PEMEX con el sector privado genera grandes fortunas entre particulares, pero es contraria a la salud financiera de la paraestatal.
Lo que está ocurriendo hoy es mucho peor que privatizar las funciones exclusivas del Estado. Se apropian de ellas a la vista de todos, a plena luz del día, todo a cargo del crimen organizado.
Reynosa es todo un caso. Tema que fue involucionando rápido desde (1) la ordeña directa de oleoductos al (2) contrabando de gasolinas, hasta llegar a (3) la refinación ilegal sobre la cual se construyen hoy gigantescas fortunas.
El asunto cobra fuerza en medios a partir de una investigación que data de 2021, cuando la autoridad federal abrió carpetas de averiguación sobre redes de complicidad que, por igual, cruzan fronteras internacionales y límites partidistas.
Como referente, se recuerda el caso JENSEN, el llamado “huachicol inverso”, donde una familia se encargó de internar en Estados Unidos petróleo robado en México para comercializarlo en el mercado norteamericano.
Un clan radicado en el estado de UTAH, a las órdenes del patriarca JAMES LAEL JENSEN y su hijo MAXWELL STERLING JENSEN, operadores del también llamado "huachicol bilateral", en complicidad con el entonces todopoderoso Cartel de Jalisco Nueva Generación.
El CJNG se encargó de mover crudo extraído en ductos mexicanos a las refinerías gringas. Y fue tan solo un paso. Ahora montan refinerías propiedad de los cárteles dentro del territorio nacional.
El dinero hace que el mundo ruede y, cuando la ganancia es mucha, la eficiencia de los procesos industriales observa avances espectaculares. Distribución y transportación crecen y se optimizan.
POR ETAPAS
Entre 2018 y 2025, los JENSEN habrían movido más de 4 mil cargamentos de petróleo mexicano. Por negocios así, el CJNG alcanzó una madurez corporativa nunca antes vista. El caso reventó en Estados Unidos (2025) por acción directa del Departamento de Justicia (DOJ), con la participación del FBI y la DEA.
El gobierno americano advirtió que negocios de dicha magnitud, con un entramado de actividades tan complejo y movimientos de dinero a gran escala, solo podrían ser posibles, ojo, mediante la colusión de agentes aduanales, mandos navales y actores políticos en los estados fronterizos de México, que hicieron posible el paso libre de los cargamentos en estados como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.
El caso JENSEN cobró relevancia el pasado julio, con el descubrimiento de la refinería en la llamada “Brecha del Becerro” en Reynosa. Aquí es donde regresa a las primeras planas la figura ya legendaria de JOSÉ VÍCTOR PABLOS, el “Güero Marvic”, a quien la FGR identificó como uno de los principales operadores del "huachicol fiscal" en la frontera norte.
NO ES NOVEDAD
Por supuesto, decir que el gobierno “descubrió” la procesadora de Reynosa, no es la palabra más exacta para una actividad tan aparatosa y visible. Es la mayor infraestructura de refinamiento ilegal jamás desmantelada en todo el país.
¿Cabe hablar de “descubrir” para una planta industrial de la que todo mundo sabía?... Por ello hoy se habla de una PARADOJA DE SEGURIDAD, pues la factoría fue el “elefante en la sala” para las autoridades de todos los niveles.
Con total impunidad, trabajó a kilómetro y medio del cuartel oficial de la Guardia Nacional, en algo que los especialistas llaman “willful blindness”. En buen español: CEGUERA VOLUNTARIA.
Cuando una autoridad decide no dar seguimiento a información evidente, por miedo a actuar o (un complemento de dicho miedo) algún acuerdo económico. Plata y plomo, todo junto.
No hay otra explicación para quienes cierran los ojos ante una infraestructura que requiere plantas de energía industrial, torres de destilación y flujo constante de transporte pesado (camiones, pipas).
MÁS CASOS…
La nota de este martes habla de nuevos “descubrimientos” (así, entre comillas) de plantas dedicadas a la refinación ilícita en los estados de San Luis Potosí, Hidalgo y Morelos. La paradoja es la misma. No son actividades que puedan pasar desapercibidas. Ni están bajo tierra, ni dentro de alguna montaña, ni en el fondo del mar. Tampoco en la luna.
Tan solo en una de las localidades reportadas, las dimensiones del equipo decomisado hablan por sí mismas: ocho tanques de 80 mil litros, ocho cilindros horizontales, seis cilindros verticales, 894 contenedores (“tótems”) de mil litros cada uno, máquina asfaltadora, planta de luz, máquina roscadora (tarraja eléctrica), mas un millón de litros de petrolíferos y químicos.
Son golpes bien dados, es cierto, que merecen reconocimiento, pero no responden a la pregunta incómoda que suele quedar como remanente en casos así. ¿Por qué hasta ahora?
Cuando fue incautado el célebre barco CHALLENGE PROCYON en Altamira (marzo de 2025) y su aparatosa infraestructura en tierra, el comentario en boga era que toda la red de instalaciones era de existencia posterior al sexenio de PEÑA NIETO.
Algo muy actual, de complicidades vigentes y corruptelas en tiempo real. Lo mismo podríamos decir de los hallazgos en Reynosa y sus similares en San Luis, Hidalgo y Morelos. Ni cómo culpar al pasado.
Columnas anteriores:
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