Ciudad Victoria
* Si la candidatura de Morena en 2028 se impone desde el centro, el PAN del "Truko" Verástegui podría convertirse en la vía de escape del grupo en el poder.
Por Martín Díaz / Periodismo con Firma
Ciudad Victoria, Tam.- César Verástegui podría terminar siendo un candidato conveniente para el grupo morenista que hoy ejerce el poder en Tamaulipas.
No porque el "Truko" vaya a competir por Morena, sino precisamente porque podría hacerlo bajo las siglas del PAN.
El escenario comienza a comentarse rumbo a la sucesión de 2028. Si desde México se impone una candidatura contraria a los intereses del grupo gobernante en el estado, quienes actualmente concentran el poder necesitarían una alternativa para conservar su influencia.
Y esa alternativa podría estar vestida de azul.
La llegada de Gloria Garza y César Verástegui a la dirigencia estatal de Acción Nacional adquiere otra dimensión bajo esa posibilidad. Formalmente, ella ocupa la Presidencia y él la Secretaría General. Políticamente, pocos dudan del peso que tendrá el "Truko" en las decisiones importantes del partido.
Su trayectoria lo explica.
Verástegui fue presidente estatal del PAN, alcalde de Xicoténcatl, secretario general de Gobierno, candidato a gobernador y actualmente ocupa una diputación federal. Conoce la estructura panista, tiene operadores en distintas regiones y conserva relaciones construidas durante décadas dentro y fuera de su partido.
Pero su principal característica no es la confrontación. Es la negociación.
Esa capacidad puede ser útil para reconstruir un partido desgastado. También puede convertir al PAN en un instrumento políticamente administrable para quienes necesiten una salida alterna rumbo a 2028.
Las versiones sobre las relaciones del "Truko" con personajes relevantes del morenismo tamaulipeco alimentan esa interpretación. A ello se suma la escasa confrontación que la nueva dirigencia ha mantenido con el gobierno estatal.
En estas primeras semanas han sobrado los mensajes sobre unidad, reorganización, alianzas y elecciones. Lo que todavía no aparece con la misma fuerza es una oposición dispuesta a incomodar al poder.
Asuntos como la muerte de Dafne Zapata dentro de una academia militarizada, las agresiones contra elementos de seguridad o las iniciativas que amenazan la libertad de expresión habrían permitido al nuevo PAN fijar posiciones claras, exigir explicaciones y marcar distancia frente al gobierno.
No ocurrió así.
Ese silencio puede ser simplemente parte de una dirigencia que todavía acomoda sus piezas. Pero también puede leerse como la decisión de no romper puentes con quienes mañana podrían necesitar las siglas del PAN.
Porque la candidatura de Morena a la gubernatura no necesariamente se decidirá en Tamaulipas.
Si llegado el momento la dirigencia nacional opta por un personaje ajeno al grupo gobernante, los intereses locales quedarían fuera de la sucesión. En ese escenario, la prioridad ya no sería defender al candidato oficial de Morena, sino encontrar un vehículo electoral que permita conservar posiciones, influencia y protección política.
Ahí aparece César Verástegui.
El "Truko" tiene experiencia, estructura, reconocimiento estatal y un partido desde el cual podría competir. Para el panismo representaría la oportunidad de regresar a la contienda por la gubernatura. Para los morenistas desplazados por una decisión nacional podría convertirse en una alternativa más conveniente que entregar completamente el poder.
El PAN pondría las siglas. Verástegui, la candidatura. Los inconformes de Morena, parte de la operación.
No existe evidencia pública de que ese acuerdo ya esté construido. Tampoco es necesario que hoy exista para advertir que las condiciones políticas podrían terminar acercando esos intereses.
El éxito personal de César Verástegui dentro de la nueva dirigencia no necesariamente significaría el resurgimiento del PAN como oposición. También podría convertirlo en el conductor de una ruta alterna para quienes hoy ejercen el poder desde Morena.
Si en 2028 la candidatura morenista se decide desde México en contra de los intereses del grupo gobernante en Tamaulipas, quizá sus integrantes no tengan que renunciar a conservar el poder.
Les bastaría con cambiar el color de la camiseta, algo a lo que muchos de quienes hoy se dicen morenistas de abolengo ya están acostumbrados.
Ahí están los hechos. Que cada quien saque sus conclusiones.