Reynosa
Por Oscar Díaz Salazar
Ódiame
Ódiame por piedad yo te lo pido
Ódiame sin medida ni clemencia
Odio quiero más que indiferencia
Porque el rencor hiere menos que el olvido
Ódiame por piedad yo te lo pido
Ódiame sin medida ni clemencia
Odio quiero más que indiferencia
Porque el rencor hiere menos que el olvido
Canción de Julio Jaramillo 1950
“Ódiame “ es una de las canciones del compositor ecuatoriano Julio Jaramillo, que además de gustarme mucho, considero que nos muestra, en unas pocas estrofas, una verdad mayúscula de las relaciones personales, lo mismo entre parejas, colegas, socios, familiares, amigos o adversarios.
Me acuerdo de la letra de esta canción, cada que encuentro textos, columnas, artículos, memes o audiovisuales, en los que se pinta como enemigo público número uno del Estado, de la patria, de la Cuatrote, del segundo piso, de las buenas maneras, de la decencia y de la humanidad, al ex gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, sobre todo cuando es evidente que las críticas a Francisco N obedecen a un patrocinio de sus enemigos.
Si tú me odias quedare yo convencido
De que me amaste mujer con insistencia
Pero ten presente de acuerdo a la experiencia
Que tan sólo se odia lo querido
Pero ten presente de acuerdo a la experiencia
Que tan sólo se odia lo querido
Aun recuerdo que en muchas ocasiones me dijeron que yo odiaba a Cabeza de Vaca, porque fui uno de sus primeros críticos, en su etapa de gobernador de Tamaulipas, pues comencé a escribir de su gobierno, desde mediados del primer año de su sexenio.
Debo reconocer que a Cabeza de Vaca le debo fama, aunque no fortuna, pues ser uno de sus primeros críticos (insisto: en su faceta de gobernador), me permitió tener lectores, y público para las caricaturas, en todos los rincones de Tamaulipas.
Les platico detalles de mi relación con Cabeza de Vaca, porque creo que así como fue útil para mí ocuparme de sus fechorías, es muy lucrativo, en términos de utilidad política, que el gobierno actual se ocupe del pasado y señale a Francisco N como el más malo de malolandia, pues la mirada puesta en el retrovisor ayuda a esconder las fallas del vehículo, del chofer, del camino y del riesgo que corren los pasajeros.
¿Que vale más? Yo humilde y tú orgullosa
¿O vale más tu débil hermosura?
Piensa que en el fondo de la fosa
Llevaremos la misma vestidura
¿Que vale más? Yo humilde y tú orgullosa
¿O vale más tu débil hermosura?
Piensa que en el fondo de la fosa
Llevaremos la misma vestidura
Recuerdo también el diálogo que tuve con un amigo involucrado en medios de comunicación, en el que me hizo un comentario con sabor a reclamo porque yo no criticaba a Cabeza de Vaca, luego de un año de que el tejano concluyera el sexenio para el que fue contratado por los tamaulipecos, en la que para muchos fue la primera y única elección democrática para gobernador de Tamaulipas de toda la historia… reprobar la gestión, no alcanza para descalificar la forma como llegó.
Al amigo le respondí que a Cabeza de Vaca le dije todo lo que tenía que decirle en los seis años de su gobierno. Se lo dije de frente (dicho esto en sentido figurado, pues no he conversado con él desde el segundo o tercer mes de su gestión), se lo dije en público, en textos que, según los contadores de Facebook, con frecuencia rebasaban las 50 mil vistas.
Le agregué a mi amigo, que como muchos se estrenaron como críticos de Cabeza de Vaca hasta el último año del sexenio, cuando hacían lo propio los medios aliados de la presidencia de la República, o lo que es peor, hasta que Cabeza de Vaca dejó la casa de gobierno y se exilio en USA, a ese amigo le dije que lo entendía, que él, como muchos, aún estaba estrenando esa veta crítica y el tema de Cabeza de Vaca.
Si tú me odias quedaré yo convencido
De que me amaste mujer con insistencia
Pero ten presente de acuerdo a la experiencia
Que tan sólo se odia lo querido
Pero ten presente de acuerdo a la experiencia
Que tan sólo se odia lo querido
Concluyo diciendo que ni hoy ni antes sentí odio por el cabezucas… en algún tiempo lo respete, y ya no. Se cumplió el vaticinio que me hicieron varios amigos y conocidos cuando me dijeron que algún día tendría que agradecer a Cabeza de Vaca, por incumplir con la invitación que me hizo para trabajar en su gobierno.