Reynosa
Por José Ángel Solorio Martínez
El trabajo de Sheinbaum
Ni las granjas de bots, ni las embestidas de la oposición, ni la intervención de agencias extranjeras, ni los zipizapes internos, ni la mayoría del fatal desempeño de sus gobernadores, han podido desgastar a la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo. Un promedio de encuestas dio como resultado, un 68 por ciento de aceptación ciudadana de su práctica de gobierno.
Un doce por ciento más, que el presidente Andrés Manuel López Obrador en el mismo periodo de su administración.
Entra a su tercer año de gobierno, con un consenso social, mayor que todos los presidentes neoliberales.
¿Qué acontecimientos de gobierno, contribuyeron a estos envidiables resultados de aceptación ciudadanas?
Algunos de ellos:
1.- La continuidad de la praxis de la IV T. El ejercicio político tradicional de la política mexicana demandaba el rompimiento del presidente con sus antecesores. Por lo regular, se transformaba en retrocesos del país, o absurdos enfrentamientos entre esos actores políticos. El lopezobradorismo, no fue fuerza de discordia: no sólo no negó a su predecesor, lo reconoció con la IV T y su Segundo Piso. La continuidad aportó fortaleza a la administración Sheinbaum y galvanizó sus políticas sociales y la actitud ante sus socios extranjeros.
La economía interna mandó señales de salud económica: se dinamizó la estructura financiera interna y afloró un peso sorprendentemente macizo.
2.- Los apoyos sociales, a pesar de los negros augurios de la oposición, crecieron y le dieron un nuevo rostro al país. Más de 500 mil millones de pesos se dispersan en el territorio nacional, llegando a más de la mitad de sus habitantes. Esto generó una economía popular que eliminó le brecha de pobreza entre los mexicanos: más de 13 y medio millones de ciudadanos superaron la pobreza.
Ese nuevo ingreso familiar, detonó el consumo interno fortaleciendo el pequeño y mediano comercio y expandiendo el bienestar de los mexicanos.
3.- El incremento al salario mínimo. En los gobiernos neoliberales, se compactó el ingreso de los trabajadores con el argumento que desataba una inflación incontrolable. Eran las recetas de Washington. Por más de 10 décadas, nos engañaron con esos absurdos axiomas de la economía neoliberal. De 2 mil pesos a la semana -salario mínimo- que ganaba la fuerza laboral en la administración gubernamental de los presidentes que adoraban al mercado como su dios, pasó a 8 mil en los gobiernos de la IV T y su Segundo Piso.
Esa nueva visión económica -del humanismo mexicano- ni desató la inflación, ni llevó a la quiebra a las empresas, ni destruyó la oferta de trabajo. Al contrario: es el hecho que los especialistas en economía destacan como el factor que más ha contribuido a combatir la pobreza en México.
Muchos opositores cuestionan a la presidenta Sheinbaum: ¿Qué ha hecho por el país?
¿Querían más?