Reynosa
Por Oscar Díaz Salazar
Nunca nos derrotó la derrota
Hacer política desde la oposición, en la adversidad, con dificultades, con limitaciones, con pocos recursos, con el viento en contra, con el pronóstico muy negativo, con mínimas probabilidades de alcanzar el éxito, eso está en el ADN de los auténticos panistas.
Por eso se equivocan los que piensan que el Partido Acción Nacional está derrotado desde el principio de la carrera por los cargos de elección popular en Tamaulipas.
Los panistas han aprendido a esperar, a tener paciencia, a dejar que sus rivales se equivoquen y que se generen las condiciones para presentar a sus candidatos como alternativa a los gobernantes y partidos que terminan por decepcionar a los electores.
Por lo antes expuesto, me parece que hacen cuentas alegres, y erróneas, los que piensan que morena puede refrendar los triunfos electorales en los municipios más poblados de Tamaulipas, y avanzar en los de tamaño medio y bajo.
También se equivocan los que creen que la elección por la gubernatura en 2028 será de mero trámite para morena y aliados, estando muy ligado el resultado del 28, con lo que ocurra en el 27 en la elección de ayuntamientos.
Desde las filas panistas se percibe la confianza en ganar la presidencia municipal de Tampico, con efecto positivo a Madero y Altamira. Presupuestan el triunfo en Nuevo Laredo, porque a pesar del buen trabajo de la presidenta Cantu Rosas, los posibles candidatos no son rivales para YA, tal vez para otra ocasión.
Sino conociera los números de las encuestas y el sentir de muchos victorenses, me negaría a creer que el PAN tiene todas las posibilidades de ganar en la capital del Estado, porque me consta que el gobernador ha vaciado el presupuesto estatal en su municipio, pero también me consta la animadversión que tiene la población hacia su presidente Gattás.
Mante y Sanfer son dos ciudades medias que pueden pintarse de azul. La primera por ser del mayor interés del gerente del PAN, Truko Verástegui y la segunda si y solo si, insisten en darle la candidatura a la presidenta en funciones, que por cierto regresó a Sanfer porque en su momento era urgente y muy necesario sacarla de la Secretaría de Bienestar. La dama del sombrero en San Fernando puede ser la más beneficiada de los errores de los Avorazados.