Reynosa
Por José Ángel Solorio Martínez
De oveja a lobo
El precandidato al liderazgo de la Sección XXX del SNTE, Enrique Meléndez Pérez, les sacó varios cuerpos de ventaja en la carrera a sus adversarios: Ulises Ruiz, Abelardo Ibarra y Naif Hamscho. Aglutinó a más de mil profesores, en su gira proselitista en Matamoros, Tamaulipas este fin de semana.
Entusiasta fue la recepción a Meléndez Pérez.
El acto reviste grande importancia porque esa ciudad, es el origen de Ulises, Abelardo y Naif y un sitio en donde se encuentran los más nutridos grupos magisteriales.
A pesar de la resistencia del dirigente Arnulfo Rodríguez Treviño, de dejar el cargo, los trabajos de campaña de Enrique no se han detenido.
En tanto, el candidato oficial Ulises, sigue apachurrado a la sombra de Arnulfo confiado en que él lo sacará del atolladero en que lo han metido sus errores: su alejamiento de las bases, la malversación de las becas estudiantiles para hijos de trabajadores de la educación y el rechazo del profesorado de todo el estado.
En todas partes se escurren maestros hacia el proyecto de Meléndez. La mayoría de esos cuadros, en la campaña pasada se decantaron por Arnulfo; ahora, en un escenario diferente, se pronuncian por Enrique.
Ulises, Abelardo y Naif, presumían de una sólida presencia en su centro de operaciones: Matamoros. Este fin de semana cayó ese mito; la convocatoria de Enrique trastocó los efectos de las bases: Abelardo, Ulises y Naif, se desplomaron en las preferencias y emergió con una presencia contundente Meléndez.
En el salón Ana Paula, del puerto de Matamoros, Meléndez convocó a la unidad en torno al sindicato para hacer prevalecer, la democracia y los derechos de los trabajadores de la educación.
Conminó enérgicamente a Arnulfo a destrabar la convocatoria para la renovación de la dirigencia de la Sección.
Los más de mil profesores hicieron del acto, un evento festivo.
Profesores de Valle Hermoso y de comunidades rurales periféricas a la ciudad, acudieron al evento para invitar al precandidato a visitar sus lugares de origen.
La resistencia y la obstaculización de Arnulfo a dejar el cargo siguen. En varias declaraciones a la prensa, insiste en mantenerse en la cúpula de la Sección XXX, sin importarle las peticiones del magisterio tamaulipeco.
En un reto a las mayorías, sostuvo refiriéndose a Enrique, Abelardo y Naif:
“No me van a ganar”.
A todo trance, ha decidido imponer a su testaferro Ulises.
En tanto la marea opositora crece.
Está claro en Arnulfo: no le importa la educación, ni el profesorado; su centro de acción y de atención, son sus cuates y los recursos que le reportan.
Sorprendente su transformación: de oveja a lobo.