Reynosa
Por Oscar Díaz Salazar
El poder de las secres
Los que vivieron esos tiempos, lo mismo por estar cerca de los protagonistas o por tener interés en los asuntos públicos, recuerdan el gran poder que tuvo y ejerció la secretaria del entonces gobernador Emilio Martínez Manatou.
Manatou regresó a Tamaulipas en el ocaso de su vida política, y le pareció poca cosa gobernar su Estado, cuando estuvo cerca de gobernar el país, en dos ocasiones. Queriendo gobernar en dos estados, Tamaulipas y en estado de ebriedad, terminó delegando en su secretaria muchas de las decisiones propias de las facultades legales y metaconstitucionales, que le corresponde ejercer al titular del Poder Ejecutivo del Estado.
Lourdes Arguelles se llamaba esa secretaria que fungió como vicegobernadora en el sexenio del doctor Manatou. Pero no crea usted que el caso de Arguelles es algo extraordinario en la administración pública de nuestro país. El patrón se ha repetido y se sigue presentando en todos los niveles y órdenes de gobierno, desde los mas altos cargos, hasta los espacios mas modestos.
Comparto con ustedes estos recuerdos, que mas bien son lecturas y comentarios para mi, a propósito de una situación similar que me reportan en Madero, donde una secretaria incrementa su poder y su influencia en proporción directa a su cercanía con el presidente municipal.
Dicen en Madero que esta joven es muy cuata, de su cuata, pero también del alcalde, y que manda galleta en la oficina a la que esta adscrita, al igual que en el resto del aparato administrativo.
La muchacha es hija de una líder de colonias, que suele usar de picaporte a las hijas para acceder a los políticos empoderados.
El asalto a la nómina municipal de la secretaria de Erasmo González, se ha documentado ya con media docena de familiares directos que cobran en Madero.
La secre consentida fue señalada también de tráfico de influencias y de un presunto caso de extorsión a los propietarios de un gimnasio.
Provocó harta envidia en sus compañeras de trabajo, la adquisición de un automóvil, que por supuesto no lo podría adquirir con su salario. Aunque no se atreven a decirlo, muchos quisieran pedirle al Capitan guachicolero que también les regale un Mazda, nuevecito y de paquete.
Para los que con toda razón exigen nombres, les digo que se trata de Lucila Estefanía Pérez Rivera, auxiliar administrativo de la Dirección ejecutiva del presidente municipal,
Los rumores por la cercanía de esa auxiliar administrativa, antes que molestar al presidente Erasmo González Robledo viudo de Carmona, los deja correr con singular alegría, para empatar las “diversas” historias que de él se platican, en las que resulta homologado a su padrino Mario Delgado.