Reynosa
Por Oscar Díaz Salazar
El SUTSPET y su dueña
En lo que va del sexenio del humanismo cuatrotero en Tamaulipas, o dicho de otra forma: desde que gobierna Américo Villarreal Anaya, en varias ocasiones he escuchado y leído declaraciones de funcionarios gubernamentales en las que se condena y se da por superado un tiempo pasado en el que varios trabajadores, de diversas categorías y niveles, y adscritos a diversas áreas laborales del gobierno de Tamaulipas, ganaban menos del mínimo que establece la ley.
Declaraciones en el mismo sentido ha hecho la presidenta del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, la mere mera licenciada, dando por superada una época en la que en la rama del gobierno del Estado que ella preside, el Poder Judicial, existían empleados que ganaban menos de lo que estipula la ley.
No tengo información de que exista una anomalía similar en el Congreso del Estado y en cuanto a los poderes Ejecutivo y al Judicial, habrá que reconocer a sus titulares, la voluntad, la preocupación y la acción de cumplirles a sus trabajadores y a la ley.
Inevitable es pensar que los funcionarios públicos difícilmente pueden ser justos y hacer cumplir la ley en las relaciones entre trabajadores y patrones de la iniciativa privada, si no son capaces de cumplir con sus propios empleados.
Si bien esta información sobre un problema que ya se corrigió no es nueva, vale la pena mencionarla en este momento, a pocos días de que la dirigente del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Tamaulipas, Blanca Valles, rindió su enésimo informe de actividades.
Se puede entender que los patrones fueran morosos con esta injusticia que permitió el rezago de las percepciones salariales de los trabajadores, lo que no se vale es que la representante de los empleados, que debería estar dedicada de manera primordial a defender los intereses de sus compañeros, hubiera permitido esa ilegalidad.
Los trabajadores del gobierno de Tamaulipas, y aquí me refiero a oficinistas, choferes, analistas, secretarias, asistentes, etc., etc. reciben salarios muy modestos, y de prestaciones mejor ni hablamos.
Pero esa actitud de “cooperación” con el patrón en turno, de la secretaria general del SUTSPET es lo que le ha permitido eternizarse en el cargo, en el que ya supera los treinta años como dueña del sindicato.
La consistencia ideológica de Blanca Valles le ha servido para disfrutar el plato de lentejas desde la comodidad de una curul del PRI, del PAN, de morena, o de las siglas que sean, eso no importa, el chiste es defender los intereses de sus agremiados en la máxima tribuna del Estado… así ha sido y así será por los siglos de los siglos.