Ciudad Victoria
* La llegada de Juanjo Salazar y Tico García como figuras de Acción Nacional desnuda las prioridades de la nueva dirigencia: alfombra roja para los recién llegados y fila de espera para la militancia y el trabajo partidista.
Por Martín Díaz / La Nube
Periodismo con Firma
Ciudad Victoria, Tam.- Jorge “Tico” García estuvo a punto de ser candidato a la alcaldía de Victoria dentro del proyecto morenista en 2024, pero terminó fuera de la boleta. Juanjo Salazar salió de Movimiento Ciudadano cuestionando la concentración de decisiones y la falta de reconocimiento al trabajo de la militancia. Hoy ambos están en Acción Nacional y, ante la visita de la dirigencia nacional panista a Victoria prevista para este día, todo indica que Tico recibirá luz verde para buscar el mismo cargo, ahora bajo las siglas del PAN.
Llegaron por caminos distintos, pero con una aspiración que sus anteriores proyectos no resolvieron. Juanjo rompió con los naranjas denunciando que las decisiones de arriba habían desplazado el trabajo de abajo; Tico vio escapar una candidatura que llegó a tener al alcance. Ahora encuentran abiertas las puertas del PAN, donde falta saber si sus oportunidades se construirán con la participación de la militancia o mediante acuerdos que los coloquen por delante de ella.
Porque mientras los reflectores apuntan hacia los recién llegados, Gloria Garza y César “Truko” Verástegui tienen una pregunta pendiente: ¿acaso entre las filas de Acción Nacional no había hombres y mujeres con capacidad, trabajo y méritos suficientes para encabezar el proyecto en la capital de Tamaulipas? ¿Qué encontraron fuera que no pudieron reconocer dentro?
Ahí están Arturo Soto Alemán, Luis Tomás Vanoye Carmona y Alma Ramírez Izaguirre. Soto ha encabezado campañas bajo las siglas panistas; Vanoye tiene una larga trayectoria de trabajo partidista y representación electoral; Alma obtuvo el respaldo de los militantes para dirigir el comité municipal de Victoria. Ninguno necesita una fotografía de bienvenida para acreditar que ha trabajado por el partido.
Está también Lidia Madero, cuyo recorrido dentro del panismo ha sido reconocido por la propia dirigencia y cuyo nombre figura entre los perfiles mencionados rumbo a 2027. No se trata de presentarla como descartada ni de afirmar que las puertas ya están cerradas para los cuadros de casa. Se trata de preguntar qué peso tendrán esas trayectorias cuando llegue el momento de decidir quién encabeza las boletas y quién vuelve a quedarse organizando la campaña.
La antigüedad no entrega candidaturas en automático. Haber repartido propaganda, cuidado casillas o defendido las siglas durante años no garantiza que alguien sea la mejor opción para gobernar. Pero llegar de otro partido tampoco debería otorgar un pase preferente. Si la dirigencia considera que Tico o Juanjo tienen más posibilidades de ganar, tendrá que demostrarlo y permitir que los demás compitan bajo las mismas reglas.
Hasta ahora no hay candidaturas definidas. Lo que sí existe es una bienvenida pública y el anuncio de afiliación de ambos a Acción Nacional. Gloria Garza ha negado que estas incorporaciones provoquen divisiones internas. La prueba vendrá cuando las aspiraciones se conviertan en solicitudes de candidatura y haya que explicar por qué unos pasan y otros se quedan esperando.
Gloria y el Truko tendrán que escuchar a los panistas antes de decidir las candidaturas. Si todo se arregla entre la dirigencia y los recién llegados, ¿para qué quieren a la militancia? ¿Para llenar los eventos, repartir propaganda y cuidar las casillas de quienes llegaron con el lugar apartado?
La contradicción sería difícil de justificar si Juanjo, después de denunciar que Movimiento Ciudadano relegó el trabajo de sus integrantes, obtiene un trato que deje a los panistas sin una oportunidad real de disputar la candidatura. Y si Tico encuentra bajo las siglas azules la postulación que no consiguió en el proyecto morenista, deberá explicar qué ofrece a Victoria y por qué merece encabezar a quienes hasta hace poco eran sus adversarios.
La responsabilidad principal será de Gloria y el Truko. Son ellos quienes tendrán que explicar los criterios de selección, el valor que darán al respaldo ciudadano y la participación que tendrá la militancia. Recibir nuevos integrantes puede fortalecer al PAN; convertir su llegada en una ventaja acordada desde la dirigencia pondría en duda el reconocimiento que dicen tener hacia sus propios cuadros.
Ese trato preferente puede alimentar el descontento interno. Los críticos de esta decisión argumentan que se desmotiva a la base militante, se rompe la meritocracia interna del partido y se envía el mensaje de que formar cuadros dentro de Acción Nacional durante años sirve de poco si al final las candidaturas principales se otorgan a “fichajes” externos que hasta hace poco eran rivales políticos de Acción Nacional.
Ahí están los hechos. Que cada quien saque sus conclusiones.