Reynosa
Por Oscar Díaz Salazar
Abelardo Osuna
Por muchos años existieron “corridas” de Ciudad Victoria a Reynosa cada media hora o 45 minutos. Y otro tanto de salidas a Matamoros, desde el mismo punto de partida.
Debo decirles que nunca cuestioné ni puse atención en esa facilidad que teníamos quienes nos transportábamos por autobús de la capital a la frontera.
Hubo alguien, que por algún tiempo laboró en una corporación policiaca, quien me cuestionó y me puso a reflexionar sobre la abundante oferta de transporte entre Ciudad Valles, San Luis Potosí, y las ciudades de Reynosa y Matamoros, pasando por Victoria.
Valles era una ciudad que no llegaba a los cien mil habitantes, y nunca se ha dado una emigración masiva de sus habitantes a las ciudades fronterizas, como la que si ocurrió y ocurre con los veracruzanos.
La persona que me habló de los servicios que prestaba Transpais, me comentó que la empresa que nació como Transportes Mante, era la línea oficial de los migrantes, y no se refería a los servicios que contrata el Instituto Nacional de Migración para reubicar migrantes de una ciudad a otra.
De ese tema inicial, pasamos a comentar la omisión, qué tal vez fue comisión y complicidad, de la empresa, con los responsables de los crímenes de San Fernando. Si hubieran dado la alerta con oportunidad, tal vez se hubieran salvado muchas vidas.
Casualmente la empresa empezó a ofrecer viajes a Monterrey, después de los hechos de San Fernando, cuando la ruta de los migrantes, no oficial, aunque si tutelada por el gobierno, canceló su paso por San Fernando Tamaulipas, para circular por Nuevo León.
La empresa de transporte de pasajeros Transpais, fue creada por un ex Tesorero del Estado, en los tiempos del ex gobernador, con fama de corrupto (como todos), Enrique Cárdenas González.
Una versión amable del origen de su fortuna, señala que siendo Tesorero del Estado, tuvo acceso al dinero público y a información privilegiada sobre una devaluación del peso; la compra de dólares con dinero de los tamaulipecos, restituido cuando multiplicó su valor como inversión en dólares, capitalizó a Abelardo Osuna Cobos.
El personaje del que hoy les escribo es un magnate del autotransporte de pasajeros, con inversiones diversificadas en agencias de venta de automóviles en diferentes ciudades de la República y otros negocios.
Con la información que yo tengo, me parece que es válida la consigna que señala que detrás de cada gran fortuna, existe un gran crimen, aunque no pueda probarlo.
El Congreso del Estado de Tamaulipas le va a otorgar la medalla al mérito Luis García de Arellano a Abelardo Osuna Cobos, que en algunas etapas de su vida fue lo que ya les compartí en los párrafos anteriores. Sus méritos no los conozco y tal vez quienes presentaron su candidatura tengan otra información y/o desconozcan lo que hoy les comparto.